El ser un ciudadano universal implica un compromiso irrestricto con la humanidad y toda especie que habite en la tierra. Es forjar, impulsar, desarrollar, propagar, propender y defender los valores más sublimes que reune la raza humana: Libertad, Igualdad y Fraternidad. Por lo tanto, es un deber, una causa que se enarbola con honor, valentía y determinación.